Cordón Baquedano: El gigante blanco de Tierra del Fuego.
Cubierto de nieve de punta a punta, el histórico Cordón Baquedano volvió a transformar el horizonte de Porvenir. Detrás de esta imponente postal invernal se extiende un territorio de agua, biodiversidad, oro y memoria fueguina.
Este 26 de julio de 2026, quienes observaron hacia el oriente desde Porvenir pudieron contemplar una de las imágenes más hermosas del invierno fueguino: el Cordón Baquedano completamente nevado, extendiéndose como una gran franja blanca sobre el horizonte.
La nieve permitió reconocer con excepcional claridad la continuidad de sus cumbres, lomajes y quebradas. Desde la distancia, el relieve pareció unirse bajo un mismo manto, convirtiéndose nuevamente en el gran telón natural que acompaña la vida cotidiana de la capital provincial de Tierra del Fuego.
Pero el Cordón Baquedano es mucho más que una postal. Bajo la nieve permanece un territorio fundamental para comprender la geografía, la historia y la identidad de la isla: origen de cursos de agua, refugio de biodiversidad, escenario de la fiebre del oro y paisaje recorrido diariamente por habitantes que mantienen viva su memoria.
El horizonte de Porvenir
El Cordón Baquedano es una cadena montañosa de baja altura ubicada en el sector norte de la parte chilena de la isla Grande de Tierra del Fuego. Sus mayores elevaciones alcanzan aproximadamente entre 500 y 540 metros sobre el nivel del mar.
No corresponde a una cordillera de cumbres abruptas, sino a una extensa sucesión de lomajes, mesetas, quebradas y valles que, hacia el sur, se relacionan con bahía Inútil y, hacia el norte, descienden gradualmente hacia las planicies próximas al Estrecho de Magallanes.
En documentos históricos también aparece como sierra Boquerón. El historiador magallánico Mateo Martinic señala que Cordón Baquedano fue el nombre local adoptado para identificar este sistema de alturas, estrechamente vinculado con la historia aurífera de la isla.
Desde sus sectores elevados es posible observar Porvenir, las grandes planicies fueguinas, el Estrecho de Magallanes y parte del paisaje que se extiende hacia bahía Inútil.
La ruta Y-635 atraviesa el cordón y permite conectar el área de Porvenir con la ruta Y-71. Durante el invierno, sin embargo, su condición de camino de altura obliga a extremar las medidas de seguridad.
La nieve permanece en las alturas
La imagen observada este domingo no constituye solamente un fenómeno estético. También refleja las particulares condiciones climáticas del cordón.
Durante los días anteriores, la nieve que cayó sobre Porvenir desapareció rápidamente de varios sectores urbanos debido a la lluvia, el viento y algunos momentos de sol. En las alturas del Cordón Baquedano ocurrió algo diferente: las bajas temperaturas permitieron que la nieve permaneciera acumulada y posteriormente se congelara.
El 21 de julio, un reporte de La Prensa Austral informó que, aunque quedaba poca nieve en la ciudad, el manto blanco continuaba cubriendo los sectores altos del cordón. El 25 de julio, los informes de vialidad advertían sobre la presencia de nieve suelta y escarcha en la ruta Y-635.
Este 26 de julio, Porvenir registró temperaturas cercanas a –1 °C, con una máxima aproximada de 2 °C y una mínima prevista de –3 °C. En las mayores elevaciones, la temperatura puede ser aún más baja, favoreciendo la conservación de la nieve.
El manto blanco también modifica nuestra percepción del relieve. Al cubrir parcialmente la vegetación, los caminos y las irregularidades del terreno, la nieve dibuja una línea más continua y permite apreciar la verdadera extensión del cordón.
Montañas que guardan agua
La nieve acumulada en el Cordón Baquedano constituye una reserva temporal de agua. Cuando aumentan las temperaturas, el deshielo alimenta sus suelos, vegas, quebradas, arroyos y ríos.
Entre estos cursos destaca especialmente el río Porvenir, cuya cuenca se forma en las estribaciones occidentales del cordón. Desde el interior fueguino, sus aguas avanzan hacia la ciudad, recorren una cuenca de aproximadamente 70 kilómetros cuadrados y finalmente desembocan en bahía Porvenir.
Este río establece una conexión natural y visible entre la montaña y la comunidad. El agua que desciende desde las alturas atraviesa el territorio rural, sostiene actividades productivas y pasa junto al área urbana antes de alcanzar el mar.
Por eso, cuando el Cordón Baquedano aparece completamente nevado, Porvenir no contempla únicamente una hermosa postal: observa también parte de su reserva hídrica natural. La nieve retenida en las alturas regresará progresivamente al territorio mediante el deshielo, alimentando el río, los suelos y las vegas.
Otros cursos relacionados con el sistema del Cordón Baquedano son el río del Oro, el río Side, el río Paravic o Paravich, el río Santa María, el río Verde y diferentes esteros y chorrillos.
El río Porvenir también forma parte de la planificación ambiental de la ciudad. El Plan Regulador Comunal reconoce su cauce, sus bordes y su desembocadura como componentes que deben protegerse, tanto por su valor natural como por el riesgo de inundaciones y anegamientos.
Donde comenzó la historia del oro
El Cordón Baquedano ocupa un lugar central en la historia aurífera de Tierra del Fuego.
El 14 de enero de 1879, durante una expedición por la vertiente norte de la entonces denominada sierra Boquerón, el oficial de la Armada de Chile Ramón Serrano Montaner encontró manifestaciones de oro en un curso de agua.
El hallazgo fue tan significativo que lo llamó río del Oro.
Según el diario de la expedición, los hombres lavaron tierra durante varios días y encontraron pequeñas pepitas prácticamente en cada plato. Aunque no disponían de herramientas apropiadas ni de experiencia minera, Serrano concluyó que la zona podía adquirir importancia si era explotada por personas especializadas.
En 1880, el exoficial de Marina Jorge Porter realizó una nueva expedición y confirmó la presencia del mineral. Asociado con Juan Vargas Cañas, presentó 133 pedimentos mineros. Un año después ya existía un pequeño campamento de buscadores de oro en la zona.
Así comenzó un proceso que transformaría profundamente la historia económica y humana del norte fueguino.
La fiebre fueguina
La noticia del oro atrajo a trabajadores, comerciantes y aventureros de diferentes lugares del mundo. A las faenas llegaron chilenos, croatas, españoles, portugueses, ingleses, escoceses, alemanes, franceses, italianos, noruegos, griegos, argentinos, peruanos y neozelandeses.
El Cordón Baquedano se convirtió en un territorio de campamentos, concesiones, caminos y lavaderos.
En 1901 se registraron pepas de 88 y 145 gramos. En marzo de ese mismo año, el minero croata Francisco Marinovic encontró en el río Santa María una pepa de 590 gramos, considerada el mayor ejemplar documentado en la actividad aurífera regional. Meses después, en una explotación del río del Oro, apareció otra pepa de 569 gramos.
Según los antecedentes recopilados por Mateo Martinic, durante la temporada comprendida entre septiembre de 1901 y abril de 1902, la mina Baquedano produjo aproximadamente 33 kilos de oro.
En la temporada siguiente, los distintos lavaderos de Tierra del Fuego habrían alcanzado una producción de 140 kilos, con 271 trabajadores dedicados a las faenas.
Dragas en las montañas
A comienzos del siglo XX comenzó una nueva etapa: la explotación mecanizada.
Una de las primeras grandes dragas fue desembarcada cerca de Porvenir y trasladada aproximadamente 40 kilómetros hacia el interior, hasta el sector del río del Oro. En una época sin la infraestructura actual, movilizar las piezas, calderas y maquinarias por caminos rudimentarios constituyó una verdadera hazaña logística.
La draga fue armada en el lugar y comenzó a operar en enero de 1905.
Hacia 1907 y 1908 existían aproximadamente doce dragas trabajando en los ríos y asentamientos auríferos del cordón. También se utilizaron bombas, perforadoras, pistones hidráulicos, palas y calderas a vapor.
El censo de noviembre de 1907 registró 368 hombres en once asentamientos mineros, además de cuatro mujeres y tres niños que habitaban los campamentos.
La Biblioteca Nacional de Chile conserva una fotografía de 1923 que muestra una draga abandonada en el Cordón Baquedano. La imagen forma parte del patrimonio cultural común y constituye un testimonio excepcional de aquella época.
Muchas de esas estructuras quedaron detenidas entre ríos, piedras y pastizales. Con el paso de las décadas, sus restos se integraron al paisaje como piezas de una arqueología industrial fueguina que todavía necesita mayor investigación, protección y difusión.
El trabajo artesanal
Cuando las grandes operaciones mecanizadas comenzaron a perder fuerza, la búsqueda artesanal de oro continuó.
Los pirquineros trabajaban generalmente en pequeños grupos de dos a cinco personas. Cada integrante aportaba herramientas, alimentos, animales o recursos, y posteriormente recibía una proporción del oro extraído.
Las faenas comenzaban en primavera y se prolongaban hasta el otoño. La llegada del frío, la nieve y el congelamiento de los cursos de agua obligaba a abandonar temporalmente los asentamientos.
Según los recuerdos del antiguo minero croata Antonio Martic, recogidos posteriormente por Martinic, durante la temporada 1935–1936 habrían trabajado alrededor de 200 grupos o pequeñas compañías en el Cordón Baquedano, reuniendo aproximadamente a 900 personas.
La minería artesanal sobrevivió a los grandes proyectos industriales y se convirtió en parte de la identidad local. Sus conocimientos se transmitieron entre generaciones y todavía permanecen en algunos habitantes que conocen los ríos, los sedimentos y las difíciles condiciones de trabajo del territorio.
Un cordón registrado por sus habitantes
El Cordón Baquedano no permanece únicamente en los mapas, archivos históricos o circuitos turísticos. También vive en la mirada cotidiana de los habitantes de Porvenir que lo recorren, trabajan en sus sectores interiores y registran sus cambios durante el año.
Uno de ellos es Carlos “Cuco” Soto, vecino de Porvenir y minero vinculado durante años al cordón. Desde sus redes sociales comparte constantemente imágenes y videos de las nevadas, caminos cubiertos de hielo, guanacos, atardeceres, lunas llenas y otros fenómenos observados en las alturas.
Sus publicaciones recientes han mostrado recorridos bajo temperaturas de –3 y –5 °C, chubascos de nieve y fauna desplazándose por el paisaje invernal. En registros anteriores también ha documentado acumulaciones de entre 20 y 25 centímetros de nieve.
Estas imágenes poseen un valor que trasciende las redes sociales. Al ser producidas por una persona que mantiene una relación permanente con el lugar, constituyen una forma de memoria comunitaria y permiten conocer condiciones a las que gran parte de la población no puede acceder durante el invierno.
Los registros de Carlos “Cuco” Soto pueden conocerse directamente en su perfil público de Facebook, donde el Cordón Baquedano aparece retratado durante diferentes estaciones y condiciones meteorológicas.
Como él, otros vecinos convierten sus teléfonos y cámaras en herramientas de observación territorial. Sus publicaciones mantienen visible el cordón, ayudan a documentar sus transformaciones y permiten que la comunidad reconozca la riqueza del paisaje que la rodea.
Esta participación ciudadana adquiere especial relevancia en Tierra del Fuego, donde las distancias, el clima y las dificultades de acceso impiden mantener una observación institucional permanente de todos los sectores.
Refugio de biodiversidad
El Cordón Baquedano también posee valor ecológico. Ha sido reconocido como un área importante para la conservación de las aves, especialmente por la presencia del yal cejiblanco (Melanodera melanodera).
Esta pequeña ave habita ambientes abiertos de la Patagonia austral y las islas Malvinas. El Ministerio del Medio Ambiente registra observaciones de la especie en el Cordón Baquedano y advierte que su población continental es pequeña y localizada.
Entre las amenazas identificadas se encuentra el deterioro de sus ambientes naturales, incluido el sobrepastoreo.
Guanacos y distintas especies de aves también utilizan los lomajes, vegas y cursos de agua del sector. Sus desplazamientos invernales forman parte de los registros compartidos por habitantes que recorren el cordón.
La vida en estas alturas se desarrolla bajo condiciones muy exigentes:
- Vientos intensos.
- Temperaturas bajas.
- Heladas frecuentes.
- Suelos delgados.
- Escasa cobertura orgánica.
- Cortas temporadas de crecimiento vegetal.
- Acumulación de nieve.
- Presión ganadera y alteraciones humanas.
Debido al frío, el viento y la limitada fertilidad de los suelos, la recuperación de la vegetación puede ser extremadamente lenta. Una intervención que en otros ambientes podría repararse en algunos años, en el ecosistema fueguino puede dejar huellas durante décadas.
Patrimonio y fragilidad
La minería aurífera es una parte inseparable de la historia del Cordón Baquedano. Sin embargo, reconocer ese patrimonio no significa ignorar los impactos que pueden ocasionar las formas mecanizadas de extracción.
La remoción profunda del suelo, la intervención de vegas y turberas, la alteración de cursos de agua y el uso de maquinaria pesada pueden producir daños difíciles de revertir.
Revista Mittofire ya había abordado esta preocupación en 2021, advirtiendo sobre la destrucción de suelos y ambientes de gran valor ecológico en áreas intervenidas por actividades extractivas.
La historia minera debe conservarse y contarse, pero también debe impulsarnos a proteger el territorio donde ocurrió.
Las antiguas prácticas artesanales, los restos de dragas, los caminos históricos y los testimonios de los pirquineros forman parte del patrimonio cultural de Tierra del Fuego. Al mismo tiempo, sus ríos, turberas, aves, guanacos y reservas de agua integran un patrimonio natural igualmente irremplazable.
Ambos valores necesitan convivir mediante una mirada responsable.
Un paisaje para conocer y proteger
Los circuitos turísticos promocionados para el Cordón Baquedano permiten observar sus paisajes de altura, antiguas zonas de extracción, terrazas construidas para separar el oro, restos de dragas y amplias vistas sobre Tierra del Fuego.
El recorrido turístico tradicional alcanza aproximadamente 115 kilómetros de ida y regreso. Sin embargo, las condiciones pueden cambiar rápidamente, especialmente durante el invierno.
La ruta Y-635 es un camino de altura donde pueden presentarse:
- Escarcha.
- Nieve compactada o suelta.
- Voladeros de nieve.
- Baja visibilidad.
- Viento intenso.
- Sectores resbaladizos.
Antes de cualquier desplazamiento es indispensable consultar los reportes oficiales de Vialidad. Una hermosa postal observada desde Porvenir no significa necesariamente que las rutas interiores se encuentren en condiciones seguras.
La contemplación del paisaje también debe ir acompañada de respeto: no abandonar residuos, evitar perturbaciones a la fauna, no ingresar sin autorización a propiedades particulares y abstenerse de realizar actividades que deterioren vegas, riberas o suelos.
La montaña que nos acompaña
Hoy el Cordón Baquedano se presenta completamente blanco, silencioso y aparentemente inmóvil. Pero bajo la nieve continúan los cursos de agua, descansan las semillas, se desplaza la fauna y permanecen las huellas de quienes recorrieron este territorio en busca de oro.
Allí convivieron exploradores, pirquineros, familias, trabajadores y aventureros procedentes de distintos lugares del mundo. Allí permanecen antiguas dragas y caminos que recuerdan una etapa decisiva de la historia fueguina.
Y allí también se encuentran las miradas contemporáneas de los vecinos que siguen observando, recorriendo y documentando el paisaje.
El espectáculo que hoy contempla Porvenir no es solamente una escena invernal. Es la manifestación visible de un territorio vivo.
El Cordón Baquedano guarda agua, biodiversidad, patrimonio y memoria. Su manto blanco nos recuerda su belleza, pero también la responsabilidad colectiva de conocerlo, documentarlo y protegerlo.
Fuentes consultadas
- Martinic Beros, Mateo. “La minería aurífera en la región austral americana, 1869–1950”. Historia, 2003.
- Biblioteca Nacional de Chile, Memoria Chilena. “Draga de oro abandonada en el Cordón Baquedano, Tierra del Fuego, 1923”.
- Servicio Nacional de Turismo. Tierra del Fuego: circuito Cordón Baquedano.
- Ministerio del Medio Ambiente. Ficha de clasificación del yal cejiblanco, Melanodera melanodera.
- Ministerio del Medio Ambiente. Sistema de Información y Monitoreo de Biodiversidad: cuencas de Tierra del Fuego.
- Municipalidad de Porvenir. Propuesta de reservorio de agua en el Cordón Baquedano.
- Municipalidad de Porvenir. Homenaje al minero Jorge “Toto” Gesell Díaz.
- La Prensa Austral. “Hermosa postal de Porvenir bajo la nieve”, 21 de julio de 2026.
- La Prensa Austral. “Nieve de verano en el Cordón Baquedano”, 16 de enero de 2024.
- El Pingüino. Entrevista a Carlos “Cuco” Soto sobre el Cordón Baquedano.
- Carlos “Cuco” Soto. Registros comunitarios del Cordón Baquedano.
- Revista Mittofire. “El ecocidio que causa la extracción minera en el Cordón Baquedano de Tierra del Fuego”, 2021.
Fotografía principal: Edith Valencia Peralta
Registros comunitarios: Carlos “Cuco” Soto
Texto: Revista Mittofire
Revista Mittofire – ISSN 3087-3088
Edita: Fundación Mittofire
Porvenir, Tierra del Fuego – Chile
© Fundación Mittofire. Todos los derechos reservados.

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