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La noche en que quise una alfombra roja para Tierra del Fuego.

A menudo me preguntan cómo nació Revista Mittofire. Y cada vez que intento responder descubro que no existe una respuesta breve, porque esta historia no comenzó con una revista. Comenzó mucho antes, en uno de los momentos más difíciles de mi vida.

En 2019 mi casa se incendió. Lo perdí prácticamente todo. Y cuando digo todo, es realmente todo. Quienes vivimos en Tierra del Fuego sabemos que el aislamiento puede ser maravilloso, pero también muy duro cuando se atraviesan momentos difíciles. Los inviernos son largos, el viento parece no detenerse nunca y, si uno no encuentra un propósito, es fácil dejarse vencer por la tristeza.

Yo necesitaba mantener ocupada mi mente. Necesitaba volver a ilusionarme con algo. Sin darme cuenta, comencé a imaginar un espacio donde pudiera compartir la enorme riqueza natural, cultural, científica e histórica de nuestra isla. Al principio era apenas una idea: un sitio web, algunas fotografías y muchas ganas de mostrar al mundo la Tierra del Fuego que yo conocía y amaba.

Pero los sueños rara vez nacen solos. Siempre aparece alguien dispuesto a creer en ellos cuando todavía parecen imposibles.

En el caso de Revista Mittofire, esas personas fueron Manuel Loncon y su familia.

Cuando Mittofire no era más que un proyecto escrito sobre el papel, ellos decidieron apoyarlo y financiaron su puesta en marcha. Gracias a ese respaldo fue posible dar los primeros pasos, crear la plataforma y comenzar un camino que, en ese momento, nadie podía imaginar hasta dónde llegaría.

Han pasado varios años desde entonces, pero jamás he olvidado ese gesto. Porque una cosa es tener un sueño y otra muy distinta es encontrar personas que crean en él cuando todavía no existen los reconocimientos, las entrevistas, los premios ni los miles de lectores. Manuel y su familia estuvieron presentes precisamente en ese momento, cuando todo era incertidumbre y esperanza.

Con el tiempo comenzaron a sumarse otras personas que también hicieron suyo este proyecto. Andrea Mongue, Eunice Villagra, Yohans Rojas, Gustavo Kalazic y muchos otros colaboradores aportaron su tiempo, conocimientos y entusiasmo para que Revista Mittofire creciera paso a paso. Cada uno dejó una huella que forma parte de esta historia.

Entonces llegó una pregunta que parecía sencilla: ¿dónde realizaríamos el lanzamiento oficial?

La respuesta más lógica habría sido una escuela, una biblioteca o algún salón comunitario. Sin embargo, yo tenía otra idea en la cabeza. Quería hacerlo en el Hotel Barlovento. Y quería una alfombra roja.

Todavía sonrío cuando recuerdo aquella conversación. No tenía dinero para organizar un evento de esa magnitud, pero estaba convencida de que Tierra del Fuego merecía una presentación distinta. Merecía sentirse importante. Merecía celebrar sus propios sueños con la misma dignidad con que se celebran en cualquier gran ciudad.

Nos reunimos con el administrador del Hotel Barlovento y le contamos nuestra idea. Para mi sorpresa, quedó encantado con el proyecto. Los propietarios también. Nos facilitaron el salón y, además, ofrecieron el coffee break para todos los asistentes. Aquello que parecía imposible comenzaba lentamente a transformarse en realidad. Solo faltaba un detalle. La alfombra roja.

Fue entonces cuando apareció otro fueguino extraordinario: Iván Lausick, propietario de la histórica Ferretería Lausick, una empresa con más de un siglo de historia en Tierra del Fuego. Gracias a su generosidad conseguimos aquella alfombra roja que terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más recordados del lanzamiento. Para muchos podía parecer simplemente una alfombra. Para mí significaba mucho más. Representaba la convicción de que nuestra isla merecía reconocer sus propios proyectos y celebrar a quienes trabajaban por ella.

Mientras organizábamos cada detalle del evento, Manuel propuso una idea que me pareció casi imposible.

—¿Y si invitamos al Intendente Regional?

Confieso que pensé que estaba exagerando. Sin embargo, enviamos la invitación y para sorpresa de todos, José Fernández Dübrock aceptó inmediatamente asistir al lanzamiento oficial de Revista Mittofire…Aquello nos obligó a elevar aún más nuestras expectativas.

No queríamos organizar solamente una ceremonia. Queríamos entregar algo que permaneciera en la comunidad.

Gracias a Victoria Arenas , jóven fueguina y Marley Osse, vinculados a la geología, logramos contactar a la profesora Elisa Ramírez. La universidad de Temuco financió sus pasajes, mientras que el recién inaugurado Hotel Selknam facilitó su alojamiento. Así nació una conferencia magistral sobre la desconexión geológica de la Isla Grande de Tierra del Fuego, una exposición que posteriormente también pudo ser presentada a los estudiantes del Liceo Hernando de Magallanes.

La respuesta del público fue extraordinaria. El salón estaba completamente lleno. En ese momento comprendí que Revista Mittofire podía transformarse en mucho más que un sitio web. Podía convertirse en un punto de encuentro entre la ciencia, la historia, la educación y la comunidad.

Finalmente llegó el 17 de octubre de 2019.

Todo estaba preparado,  los invitados comenzaron a ocupar sus lugares. Los colaboradores estaban presentes. También los amigos que habían acompañado este sueño desde sus primeros pasos. Y, por supuesto, la alfombra roja esperaba en la entrada principal del café Flamma del hotel.

Pero entonces ocurrió una de esas situaciones que solo la vida puede escribir.

El Intendente Regional se estaba hospedando junto a su esposa en el mismo Hotel Barlovento.   ¿Y qué hizo? !! ingresó directamente desde el interior del edificio!! Nunca caminó sobre la alfombra roja!!  Ni siquiera la vio!!.

Después de todo el esfuerzo que significó conseguirla, aquella escena terminó convirtiéndose en una de las anécdotas más divertidas en la historia de Revista Mittofire. Con los años entendí que ese episodio representaba perfectamente nuestros comienzos: las cosas nunca salían exactamente como las habíamos imaginado, pero terminaban saliendo incluso mejor de lo esperado.

Al día siguiente ocurrió algo que nadie podía prever. El 18 de octubre de 2019 comenzó el estallido social en Chile. Sin saberlo, habíamos lanzado la revista apenas unas horas antes de que el país iniciara uno de los períodos más complejos de su historia reciente….Poco tiempo después llegó la pandemia.

Mientras gran parte de las personas mayores permanecían aisladas en sus hogares, Revista Mittofire comenzó un proyecto que marcaría profundamente nuestro camino: rescatar las memorias vivientes de los exalumnos de la Escuela Agrícola y Salesiana Las Mercedes.

En esa etapa apareció otra persona fundamental: Héctor Raúl Ruiz, exalumno residente en Valdivia. Él fue el primero en abrirnos las puertas, establecer los contactos iniciales y generar la confianza necesaria para que decenas de antiguos estudiantes aceptaran compartir sus recuerdos.

Gracias a ese trabajo conocimos historias extraordinarias. Historias que probablemente se habrían perdido con el paso del tiempo. Historias que permitieron a muchas personas mayores ejercitar su memoria, reencontrarse con antiguos compañeros y revivir una etapa muy significativa de sus vidas.

Dos años y medio después logramos algo que todavía me emociona profundamente: reunir nuevamente a compañeros de curso que no se habían visto durante sesenta y dos años.

Fue uno de esos momentos que justifican por sí solos todo el esfuerzo realizado.

Con el paso de los años llegaron nuevas oportunidades y nuevos desafíos. La investigación en archivos históricos de Italia, el hallazgo de la fotografía original del Padre Mario, la carta y la placa enviadas desde Borgo San Martino, el reconocimiento internacional de nuestras fotografías, los premios obtenidos en Colombia, la obtención del ISSN 3087-3088 para Revista Mittofire, el nacimiento de Mittofire Kids y muchos otros proyectos que continúan escribiendo esta historia.

Sin embargo, cuando alguien me pregunta dónde comenzó realmente Revista Mittofire, mi memoria siempre regresa al mismo lugar.

Regresa a aquella mujer que acababa de perder casi todo y necesitaba volver a encontrar un motivo para levantarse cada mañana.

Regresa también a las personas que decidieron creer cuando todavía no existían las certezas. A Manuel Loncon y su familia, que hicieron posible el nacimiento de este proyecto. A los colaboradores que fueron llegando con el tiempo. A quienes ofrecieron un salón, una conferencia, una alfombra roja o simplemente una palabra de aliento.

Porque hoy tengo la certeza de que Revista Mittofire nunca ha sido solamente un medio de comunicación.

Ha sido una obra construida entre muchas personas que aman profundamente Tierra del Fuego.

Y si pudiera volver atrás, volvería a extender aquella alfombra roja una y otra vez.

No por protocolo.

No por elegancia.

Sino porque sigo creyendo exactamente lo mismo que creía aquel día de octubre de 2019: que los sueños nacidos en el fin del mundo también merecen ser celebrados.

Fotografías Gustavo Kalazic
Texto: Revista Mittofire
Revista Mittofire – ISSN 3087-3088
Edita: Fundación Mittofire
Porvenir, Tierra del Fuego – Chile
© Fundación Mittofire. Todos los derechos reservados.

Mujer, madre, abuela chocha. Fundadora de Fundación y Revista Mittofire de Tierra del Fuego, un sueño largamente acariciado por el gran amor y profundo agradecimiento a la gente de esta mítica tierra, que me recibió con los brazos abiertos año 2004.

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