
Moscas en pleno invierno en Tierra del Fuego.
Además de tres moscas grandes, se observó un insecto mucho más pequeño desplazándose por el jardín y posándose momentáneamente sobre una mata de apio. Su presencia fue posteriormente confirmada al revisar el video, donde aparece junto a uno de los ejemplares grandes en el segundo 0:14.
Se supone que durante el invierno no hay moscas. Las bajas temperaturas, el viento, la nieve y la menor disponibilidad de alimento reducen considerablemente la actividad visible de muchos insectos.
Sin embargo, la naturaleza siempre puede sorprender a quien se detiene a observarla.
Durante la tarde del lunes 10 de agosto de 2026, Revista Mittofire registró la presencia de tres moscas adultas activas en un jardín particular de Porvenir, en plena estación invernal.
El episodio ocurrió durante una breve aparición del sol, en medio de las cambiantes condiciones meteorológicas que caracterizan a la capital fueguina.
Una ventana de sol de pocos minutos
Inicialmente fueron observadas tres moscas de gran tamaño. Los insectos se desplazaban y permanecían expuestos a la radiación solar dentro del jardín.
Minutos más tarde comenzó a levantarse viento. Su intensidad aumentó progresivamente y, a medida que cambiaron las condiciones ambientales, disminuyó también la cantidad de moscas visibles.
Finalmente quedó un solo ejemplar, posado sobre unas piedras de mar expuestas al sol. A las 16:15 horas, las tres moscas ya habían desaparecido del lugar.
Toda la secuencia quedó documentada mediante un registro audiovisual original.
No es posible afirmar, únicamente a partir de la observación, que el viento haya provocado directamente su retirada. Sin embargo, la coincidencia temporal es clara: mientras aumentaba el viento, disminuía la presencia visible de los insectos.
¿Buscaban calor sobre las piedras?
La permanencia del último ejemplar sobre una piedra iluminada por el sol plantea una hipótesis interesante.
Los insectos son animales ectotermos. Esto significa que no mantienen una temperatura corporal constante como las aves o los mamíferos, sino que su actividad depende considerablemente de las condiciones térmicas del ambiente.
Una piedra expuesta a la radiación solar puede alcanzar una temperatura superficial superior a la del aire y convertirse, durante algunos minutos, en un pequeño refugio térmico.
No se midió la temperatura de las piedras durante esta observación, por lo que no es posible confirmar que la mosca estuviera utilizándolas para calentarse. No obstante, su permanencia en esa superficie resulta compatible con una conducta de aprovechamiento del calor solar.
¿Entonces existen moscas durante el invierno?
Sí. El invierno no significa necesariamente la desaparición total de las moscas.
Dependiendo de la especie, estos insectos pueden atravesar la estación fría como huevos, larvas, pupas o adultos refugiados en lugares protegidos. Algunas especies presentan, además, una tolerancia al frío considerablemente mayor que otras.
Cuando se produce una combinación temporalmente favorable —radiación solar, menor viento y una superficie que absorbe calor— algunos ejemplares adultos pueden recuperar su movilidad y hacerse visibles.
Investigaciones realizadas con la mosca azul Calliphora vicina han demostrado que ciertos adultos pueden conservar o recuperar capacidad de movimiento a temperaturas muy bajas. Esto no permite identificar como C. vicina a los ejemplares de Porvenir, pero demuestra que algunas moscas poseen mecanismos fisiológicos para enfrentar episodios de frío intenso. Investigación sobre tolerancia térmica en Calliphora vicina.
La actividad de los insectos voladores también depende de una combinación de temperatura, radiación solar y viento. Estudios realizados en ambientes fríos han identificado a la temperatura del aire como una variable principal, seguida por la radiación solar. Estudio sobre condiciones meteorológicas y actividad de insectos.
Un registro territorial, no una generalización
La observación realizada en Porvenir no demuestra que las moscas permanezcan activas durante todo el invierno ni que sean abundantes durante esta estación.
Sí permite afirmar algo concreto:
” El 10 de Agosto 2026, hubo, al menos, tres moscas adultas y una pequeña activas durante una breve ventana de sol invernal, en un jardin de Porvenir”
El registro también cuestiona la afirmación absoluta de que durante el invierno fueguino “no existen moscas”. Pueden estar presentes, aunque su actividad sea breve, localizada y difícil de advertir.
La Dirección Meteorológica de Chile mantiene en Porvenir la estación Fuentes Martínez, ubicada a 25 metros de altitud, cuyo registro permite contextualizar futuras observaciones entomológicas realizadas en la comuna. Estación meteorológica Fuentes Martínez de Porvenir.
La ciencia también comienza en un jardín
Este hallazgo no ocurrió durante una expedición ni dentro de un laboratorio. Ocurrió en un jardín doméstico, gracias a una observación atenta y a la disponibilidad inmediata de una cámara.
Ese detalle tiene especial importancia para la educación científica: muchas preguntas sobre la naturaleza nacen al observar acontecimientos cotidianos que parecen contradecir lo que habitualmente creemos.
¿Cuánto aumenta la temperatura de una piedra bajo el sol invernal? ¿Qué especies de moscas permanecen en Tierra del Fuego durante los meses fríos? ¿Dónde se refugian cuando aparece el viento? ¿Durante cuánto tiempo pueden mantenerse activas?
El registro obtenido no responde todavía todas esas preguntas, pero entrega un punto de partida documentado para continuar observando.
En el extremo austral de Chile, unos pocos minutos de sol fueron suficientes para revelar que la vida invernal puede permanecer oculta, esperando una pequeña oportunidad para volver a moverse.
Fotografía y registro audiovisual: Edith Valencia Peralta
Texto: Revista Mittofire
Revista Mittofire – ISSN 3087-3088
Edita: Fundación Mittofire
Porvenir, Tierra del Fuego – Chile
© Fundación Mittofire. Todos los derechos reservados.


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