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Memorias Mercedinas: “Vivencias con el Padre Mario Zavattaro”

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En esta narración, escrita por uno de sus alumnos, Eduardo Carvallo Muñiz, exploraremos la faceta humana y entrañable del querido Padre Mario Zavattaro. Su cercanía, solidaridad y rectitud lo convirtieron en una figura inolvidable para los mercedinos. Acompáñanos en este viaje a través de sus recuerdos y descubre el legado perdurable de este hombre excepcional.

“¡Recuerdos Mercedinos! ¡Déjenme contarles unas historias que involucran al famoso Padre Mario Zavattaro en mi vida! Este hombre tenía un lado humano increíblemente fuerte, siempre cercano a todos, sin importar quiénes fueran.

Eduardo Carvallo y esposa

¡Imagínense, estamos en marzo de 1960 y llego a la Escuela Agropecuaria Las Mercedes con mi padre! El Padre Mario nos recibió de una manera tan cálida junto a los demás religiosos y profesores. ¿Y saben qué? El Padre Mario mostró una atención especial a mi padre, ¡lo invitó a quedarse a dormir en el colegio esa noche! Al día siguiente, nos llevó a mí y a los demás alumnos de paseo al cordón Baquedano. Mi padre no logró llegar hasta arriba, ¡pero vaya que disfrutó ese paseo! Después, el Padre Mario lo hospedó de nuevo en el colegio y al día siguiente, lo llevó de regreso a Punta Arenas. ¡Nada mal, ¿verdad?

El Padre Mario era todo un personaje. Se relacionaba con todo el mundo, ¡absolutamente nadie era desconocido para él! Se rumorea por ahí que le encantaba reunirse con estancieros, pescadores, comerciantes y parroquianos en su lugar favorito: el Club Yadran de Porvenir. Este club, fundado por yugoslavos emigrantes, era el punto de encuentro social de la región. Y allí iba el Padre Mario para compartir momentos agradables jugando al cacho, al dominó, ¡o echando unas partiditas de cartas!

Cuentan por ahí que una noche, con unas copas de más, alguien en el club mencionó que un conocido se había ido a un lenocinio. ¡Y vaya reacción del Padre Mario! Se puso serio de inmediato y les recordó a todos la importancia de la familia y la moral, sacando a su amigo de esa situación comprometida. ¡Un verdadero héroe de la rectitud!

Y no solo se codeaba con la alta sociedad, ¡también pasaba tiempo con los mineros del oro! Se juntaba con los pirquineros que buscaban pepitas en los faldeos del cordón Baquedano. Seguramente, compartía con ellos historias, charlas y hasta les evangelizaba.

¡Estas anécdotas son solo la punta del iceberg de las vivencias que la gente guarda en su memoria del Padre Mario Zavattaro! ¡Seguro que aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo las recuerdan con mucho cariño! Un personaje inolvidable que dejó huella en la vida de muchos. ¡Buenos días y espero que estas historias les traigan una sonrisa al recordar al querido Padre Mario!

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