
Robo y Redención en las Mercedes: Los Ladrones que Trabajaron Gratis en la Escuela.
En el año 1967, en la Escuela Agrícola Salesiana Las Mercedes, de Porvenir, Tierra del Fuego, cinco jóvenes estudiantes vivieron una experiencia que marcaría un antes y un después en su percepción de la realidad agrícola y las implicancias de su entorno. Gracias a la labor de la Fundación y la Revista Mittofire, que lograron localizar a los ex-alumnos, fue posible recuperar parte de esta memoria viva, permitiendo revivir y reivindicar un capítulo desconocido en la historia de la escuela y en la vida de quienes lo vivieron.
Corría el año 1967, cinco alumnos se encontraban haciendo la práctica para obtener el título en la misma escuela: Luis Grimaldi, Jorge Quilodrán, Sergio Cariman, Floridor Aros e Ignacio Díaz. Tenían el dormitorio en un extremo del edificio antiguo en el segundo piso, separado de los alumnos regulares. Desde ese lugar tenían vista al sembradío de papas que estaba en el sector denominado Puente negro. En visitas a la siembra que ya estaba lista para la cosecha, habían visto varias matas removidas. Lo informaron a los superiores como le decían a los directivos. Les encargaron que vigilaran en las noches. Así lo hicieron. Una noche ven luces de linternas que se movían en el sector del sembrado. Avisaron al maestro de Marchi que tenía su dormitorio al lado de ellos… Éste le avisó al padre Sartori.
Se prepararon y se fueron en un camión chico, el Chevrolet. Manejaba el padre Sartori, con las luces apagadas, parte de los jóvenes iban en la cámara del camión. Al llegar cerca del lugar del robo, el padre encendió las luces y aceleró a fondo para sorprender a los sujetos. En un matorral muy espeso visualizamos un camión escondido. El padre Sartori puso el Chevrolet como escudo frente al otro. Apago las luces y salieron a ver qué pasaba. En la cabina se quedaron Sergio Cariman e Ignacio Díaz. Demoraron harto. Los jóvenes que los esperaban, en medio de la noche y solos, comenzaron a inquietarse. La espera produjo una situación muy dramática para ellos, pero ahora adultos contando el relato, obviamente la encuentran muy chistosa.
De repente escuchan una voz que gritaba “MOOOOCCCCCCO” , son los ladrones, pensaron ellos, ¿buscaran algún compañero?. Se quedaron callados y con temor apenas se atrevían a respirar.. A cada segundo que pasaba el grito era más cerca… MOOOCCCOOOO!!, gritaba. Se asustaron mucho, no sabían qué hacer. De pronto, sintieron carreras hacia ellos… eran los demás que volvían. Molestos estos les dijeron, ¿porque no encendieron las luces?. Se miran entre ellos confundidos y al cabo de unos segundos, reaccionan con una leve sonrisa. Claro, habían escuchado mal, les gritaban “fooocosss”.
Habían encontrado sacos con papas preparados para la carga. De los ladrones… Nada.
Como la llave del camión estaba puesta, el padre Sartori lo llevó a la escuela. Lo estacionó en el patio y nos fuimos a dormir. Al cabo de unas horas los ladridos del Dandy, el perro del padre Sartori no cesaban. Bajaron todos a ver y habían dos personas espalda contra espalda y el Dandy amenazante lo rodeaba a ambos. Eran los dueños del camión que iban al rescate. Allí conversaron y seguro llegaron a un acuerdo. Al día siguiente el padre Sartori llevó el camión a la comisaría de Porvenir. No sé sabe si hizo la denuncia, pero para la cosecha de la avena y pasto, llegó el dueño del camión a trabajar en acarrear avena y pasto ….sin costo!!!
Relato gentileza de Ignacio Diaz

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