“Desde el Fin del Mundo: La Agricultura en Las Mercedes en los Años 60”
Bienvenidos a un viaje en el tiempo a la Escuela Agrícola Salesiana Las Mercedes, ubicada en Porvenir, Tierra del Fuego, Región de Magallanes y la Antártica Chilena donde en la década del 60, el frío de la Patagonia fue el telón de fondo para un emocionante capítulo agrícola. Aquí, un grupo de estudiantes y el personal docente, se lanzó a la aventura de cultivar “Trigo Siberiano” y una variedad de hortalizas, entre risas y anécdotas inolvidables. Descubramos juntos cómo estas semillas no solo florecieron en el campo, sino también en los corazones de quienes vivieron esa experiencia única.
Desde la Fundación Mittofire, compartimos el interés por rescatar y preservar nuestras memorias y patrimonio cultural y agrícola, entendiendo que estos relatos y experiencias son fundamentales para fortalecer nuestro identidad. A través de historias como esta, buscamos mantener vivo ese legado, honrar a quienes aportaron a la historia de Tierra del Fuego y promover el valor de nuestras raíces en el presente y para las futuras generaciones.
“La década de 1960 representó un período fundamental para la agricultura en una de las localidades más extremas de Chile. Durante esos años, un grupo de estudiantes, bajo la guía del Padre Mario y con el apoyo de un destacado cuerpo docente, en su mayoría provenientes de Italia, se dedicó a experimentar y cultivar diversas variedades de plantas. Su labor dejó un legado imborrable en la memoria colectiva de docentes, exalumnos y de la comunidad, que aún perdura en la actualidad.”
Uno de los hitos más recordados de esta época es la introducción del “Trigo Siberiano”. Este cultivo fue sembrado en 1963 y se convirtió en un símbolo del esfuerzo y la innovación agrícola de la escuela. Los relatos de quienes participaron en su cosecha reflejan la emoción y el orgullo que sentían al ser parte de algo inédito en la Isla Grande de Tierra del Fuego. Uno de los exalumnos, comparte que los granos eran llevados a un molino en Punta Arenas, y la harina resultante, además de ser utilizada en panes y otros productos, llegó hasta el Vaticano, donde se utilizaron para la confección de hostias durante una misa oficiada por el Papa Pablo VI. Este hecho extraordinario demuestra la importancia de la mano de obra agrícola en una región considerada, hasta el día de hoy, como el fin del mundo.
Pero el trigo no fue el único cultivo destacado. A lo largo de los años, los estudiantes también se dedicaron a sembrar cebada, diversas clases de papas —entre ellas las apreciadas papas blancas y coralias moradas—, y una variedad de hortalizas como zanahorias, repollos y lechugas, que se vendían a la Cooperativa Copeastral. Cada cosecha era un verdadero evento, y los relatos de aquellos días han perdurado en el tiempo, creando un lazo entre generaciones de estudiantes.
Las innovaciones no se limitaron solo a los cultivos. Los estudiantes también experimentaron con la siembra de empastadas artificiales, equilibrando gramíneas y leguminosas, lo que no solo mejoró la alimentación del ganado, sino que también marcó un precedente para prácticas agrícolas en las estancias de la región. Este conocimiento fue ampliamente compartido y replicado, dejando una huella en la agricultura local.
Los recuerdos de aquellos años también traen a la mente la anécdota de las alcachofas, cultivadas cerca de la cancha de fútbol de la escuela. Aunque muchos estudiantes nunca llegaron a degustarlas, estas plantas se convirtieron en un símbolo de la dedicación y el ingenio de los jóvenes agrícolas, quienes aprendían a cultivar con el mismo esmero que cultivaban sus sueños.
A través de sus relatos, los exalumnos nos recuerdan el impacto profundo de la educación agrícola recibida en Las Mercedes, no solo en su desarrollo personal, sino también en el avance de la agricultura en la región. La experiencia en ese entorno fértil fue fundamental para formar hombres comprometidos con la tierra, la comunidad y el futuro. Desde la Fundación Mittofire, desde el año 2019 y en pleno contexto de la pandemia, hemos llevado a cabo un trabajo incansable de rescate material e inmaterial de esas historias, memorias y valores que conforman nuestro patrimonio cultural y agrícola. Este esfuerzo ha permitido mantener viva la historia de Las Mercedes, conectando a las nuevas generaciones con sus raíces y fortaleciendo el sentido de identidad y pertenencia en tiempos difíciles. Nuestro compromiso continúa firme en valorar, cuidar y promover ese legado que enciende el orgullo de nuestras comunidades.
Lo verdaderamente fascinante de esta escuela, especialmente para su época como se puede apreciar en la galería fotográfica, fue la moderna infraestructura que poseía. Equipada con maquinarias de última generación, que habrían sido la envidia de muchos centros agrícolas en el país, los estudiantes no solo cultivaban la tierra, sino que también aprenderían a manejar tecnología de vanguardia. Estas herramientas avanzadas facilitaban el trabajo agrícola, permitiendo a los jóvenes explorar técnicas innovadoras y maximizar la producción.
En un espacio donde el clima patagónico desafiaba a los más audaces, la combinación de un cuerpo docente comprometido y el uso de tecnología moderna floreció en una experiencia educativa sin igual. Cada jornada de trabajo era una mezcla de aprendizaje práctico y teoría, donde los estudiantes no solo cultivaban el campo, sino que también sembraban los cimientos de un futuro agrícola próspero. Con cada semilla sembrada y con cada máquina que rugía al trabajar la tierra, estos jóvenes dejaron un legado imborrable que resonaría en la memoria colectiva de docentes y exalumnos, así como en la comunidad que los rodeaba.
Hoy, la Escuela Agrícola Salesiana Las Mercedes continúa siendo un referente, y a través de la memoria de sus exalumnos, podemos apreciar la riqueza de su historia agrícola y el legado que, con cada semilla sembrada, han dejado en la región de Magallanes. Así, la agricultura de los años 60 se erige no solo como un capítulo del pasado, sino como una fuente de inspiración y aprendizaje para las nuevas generaciones.
Este material fotográfico, se logro recopilar gracias al apoyo voluntario de los exalumnos que se encuentran radicados en diversas localidades de nuestro país.

















Comments (0)