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Entre Dientes y Sierras: El Ocaso de la Lenga en Tierra del Fuego.

La Lenga (Nothofagus pumilio) ha reinado en silencio durante milenios. Es el arquitecto del paisaje fueguino, un gigante de corteza gris que, cada otoño, incendia las laderas con su follaje rojo. Sin embargo, este 2025 cierra con una certeza alarmante: el bosque está bajo asedio.

La amenaza ya no es una advertencia abstracta. Es una realidad cuantificable que proviene de dos frentes: una invasión biológica descontrolada —los castores— y una industria forestal que, tras décadas de explotación, muestra signos de agotamiento y deja tras de sí una deuda ecológica incierta.

La Plaga del Castor: Ingenieros del Caos

La historia es conocida, pero no por ello menos trágica. En 1946, la introducción de 20 parejas de castores canadienses (Castor canadensis) desató un desastre ecológico sin precedentes. Hoy, más de 100.000 ejemplares han transformado los ríos y bosques en un paisaje de “árboles fantasmas”.

A diferencia de los bosques norteamericanos, la Lenga se pudre de pie al ser inundada por los diques de los castores y no rebrota tras ser roída. El daño es visceral: miles de hectáreas de bosque prístino convertidas en praderas inundadas que emiten metano y CO2, alterando el ciclo hidrológico de la isla.

El Fin de una Era: La Caída de Forestal Russfin

Durante años, la atención pública se centró en el castor como el gran villano. Sin embargo, el reciente anuncio del cierre de Forestal Russfin en noviembre de 2025, tras 34 años de operaciones, ha destapado la crisis del otro gran depredador del bosque: la motosierra industrial.

La empresa justificó su salida aludiendo a un cierre “ordenado y responsable”. No obstante, el análisis de expertos como Nicolo Gligo Viel en la revista MittoFire revela una verdad más incómoda: la falta de materia prima. Russfin requería 15.000 m³ de madera seca al año, obteniendo el 60% de sus propios predios (18.000 hectáreas). Los cálculos indican que los bosques maderables se agotaron; la explotación llegó a un límite físico.

El cierre plantea interrogantes urgentes para el Servicio Nacional Forestal (antes CONAF). ¿Se cumplieron los planes de manejo? ¿Fue sostenible la tasa de extracción? La preocupación radica en el futuro de esos terrenos. La regeneración de la Lenga es lenta y frágil, amenazada por vientos huracanados que voltean los árboles remanentes y por el guanaco, que devora los brotes jóvenes (renovales), impidiendo que el bosque se recupere.

El Dilema del Carbono: ¿Castor o Motosierra?

Una investigación reciente de Miranda et al., publicada este año, ha sacudido los cimientos de la conservación en la Patagonia. El estudio cuantificó la pérdida de reservas de carbono entre 1986 y 2019, y los resultados son lapidarios.

Si bien el castor es responsable del 56,1% de la pérdida de cobertura forestal (aprox. 1,4 MtC), la actividad forestal no se queda atrás, contribuyendo con un 43,8% (aprox. 1,2 MtC). La conclusión es clara: la narrativa centrada exclusivamente en el castor ha eclipsado el daño masivo provocado por la tala. Un 40% de la pérdida de bosque analizada en estudios recientes se atribuye directamente a las operaciones en zonas como las de Russfin.

La Deuda de la Restauración

El concepto de “cierre responsable” está en tela de juicio. Restaurar un bosque de Lenga explotado requiere un horizonte mínimo de 25 años para asegurar que la nueva generación de árboles sobreviva.

Existe el temor fundado de que se repita la historia de la empresa Magallánica de Bosques, que dejó áreas degradadas sin asumir los costos de restauración. Expertos sugieren que el Estado debería intervenir, quizás llegando a acuerdos para transferir los predios agotados al fisco y convertirlos en áreas protegidas, garantizando así su recuperación bajo tutela pública. Pero para ello, la transparencia en las fiscalizaciones pasadas es un requisito indispensable.

Conclusión

Tierra del Fuego enfrenta una encrucijada vital. Por un lado, una plaga de roedores que inunda y asfixia las raíces; por otro, una industria que se retira tras haber consumido su capital natural, dejando suelos expuestos y bosques fragmentados. La Lenga, emblema de la resistencia patagónica, no puede sobrevivir a esta doble pinza sin ayuda.

Pensemos en esto: un árbol de Lenga tarda, en promedio, 200 años en alcanzar su madurez. Doscientos años. Es el tiempo que la naturaleza invierte para forjar un gigante que nosotros podemos derribar en minutos o ahogar en semanas. Esta cifra monumental no solo subraya la paciencia del bosque, sino también la irresponsabilidad de nuestra prisa destructiva.

Si la plaga de castores continúa su expansión sin un control definitivo, y si la industria forestal y las autoridades no asumen un compromiso inquebrantable, transparente y económicamente garantizado con la regeneración real del bosque, estaremos condenando a las futuras generaciones. Los nietos de los fueguinos actuales no solo conocerán la Lenga por fotografías, sino que heredarán un páramo de tocones y diques, un ecosistema herido de muerte bajo el cielo del fin del mundo.

El tiempo para la inacción se ha terminado. Proteger a la Lenga no es solo una cuestión ambiental; es un imperativo ético, un acto de supervivencia cultural y un testamento de nuestra capacidad para aprender de nuestros errores. Dejarla caer es aceptar que somos incapaces de convivir con la misma herencia natural que nos da vida y nos define. La Lenga exige, y merece, una defensa férrea y una restauración sin excusas.


Referencias Bibliográficas

  1. Gligo Viel, N. (2025). Forestal Russfin: ¿En qué consiste el cierre “Ordenado y Responsable”?Revista MittoFire. Valencia. (Análisis crítico sobre el cierre de la faena forestal y los desafíos de fiscalización).
  2. Miranda, A., Hoyos‐Santillan, J., Lara, A., et al. Impactos equivalentes de las actividades madereras y de los castores en la pérdida de reservas de carbono sobre el suelo en el bosque más austral de la Tierra. (Estudio científico que compara la pérdida de carbono por tala vs. castores).
  3. CONAF (Corporación Nacional Forestal). Informes y Estadísticas de Manejo Forestal en la Región de Magallanes.
  4. WCS Chile (Wildlife Conservation Society). Informes técnicos del Proyecto GEF Castor sobre el impacto en la biodiversidad.
  5. Martínez Pastur, G., et al. (2000). Silvicultural management of Nothofagus pumilio forests in Tierra del Fuego, Argentina.

Para saber mas daño causado por los Castores:

Porque debe erradicarse el Castor en Tierra del Fuego.

Proyecto GEF Castor (Impacto Castor Parque Karukinka)Tierra del Fuego.

Resaltan la importancia de controlar la invasión del castor para combatir los efectos del cambio climático

Mujer, madre, abuela chocha. Fundadora de Fundación y Revista Mittofire de Tierra del Fuego, un sueño largamente acariciado por el gran amor y profundo agradecimiento a la gente de esta mítica tierra, que me recibió con los brazos abiertos año 2004.

Comments (1)

  1. Felicitaciones por la claridad de la información entregada acerca de esta realidad de destrucción e inconsciencia presente en la zona magallánica. Ojalá y contribuya a tomar cartas en el asunto a nivel gubernamental y personal, pues es un problema que nos atañe y afecta a todos como sociedad.

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