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La placa que llegó desde Italia a Tierra del Fuego.

Algunas historias necesitan tiempo para revelar su verdadero significado.

Durante años, una placa enviada desde Italia permaneció resguardada entre los archivos de Revista Mittofire. Llegó acompañada de una carta oficial y de un gesto de reconocimiento que, en aquel momento, no alcanzamos a dimensionar completamente. Hoy, después de varios años y de nuevos hitos institucionales, comprendemos que aquella distinción representó mucho más que un simple homenaje.

Fue uno de los primeros reconocimientos internacionales al trabajo que Revista Mittofire desarrollaba desde Tierra del Fuego.

Pero esta historia comenzó mucho antes.

La búsqueda de la memoria

Hace algunos años, Revista Mittofire impulsó un proyecto de recuperación de las memorias vivientes de los exalumnos de la Escuela Agrícola y Salesiana Las Mercedes de Porvenir, institución fundada por el recordado Padre Mario Zavattaro.

El objetivo era rescatar testimonios, fotografías, documentos y recuerdos que permitieran preservar una parte fundamental de la historia fueguina para las futuras generaciones.

En el marco de esa investigación viajamos a Punta Arenas, donde tuvimos la oportunidad de conocer a don Héctor Stephani Guisoni, Vice Consúl de Italia en Magallanes y custodio de valiosos archivos históricos relacionados con la inmigración italiana en la región.

Aquella visita marcaría un antes y un después.

Gracias a su generosidad y confianza, Revista Mittofire tuvo acceso a documentación histórica original que permanecía resguardada en dichos archivos. Entre esos antecedentes se encontraba la fotografía original del Padre Mario Zavattaro, imagen que posteriormente sería difundida y compartida ampliamente en diversos espacios digitales y redes sociales.

Junto a ella, también nos fueron entregados otros documentos de enorme valor histórico y emocional, entre ellos el certificado de defunción del Padre Mario y el telegrama enviado a su familia en Italia comunicando su fallecimiento. Un documento que reflejaba la época y las enormes distancias que separaban entonces a Europa del extremo austral de América, donde las noticias podían tardar meses en llegar a destino.

Aquellos archivos no eran simples documentos.

Eran fragmentos de una historia compartida entre Italia y Tierra del Fuego.

Eran piezas fundamentales para reconstruir una memoria que corría el riesgo de perderse con el paso del tiempo.

Un reconocimiento inesperado

Tiempo después, desde Borgo San Martino, en la región italiana del Piamonte, llegó una nueva señal.

La placa que llegó desde Italia a Tierra del Fuego.

El municipio, encabezado por su alcalde Fabio Zavattaro, decidió enviar a Revista Mittofire una carta oficial y una placa conmemorativa vinculada a la memoria del Padre Mario.

La placa llevaba inscritas palabras sencillas y profundas:

“Un padre que sabía escuchar, comprender, acoger y entregar.”

El envío recorrió miles de kilómetros antes de llegar a Tierra del Fuego. Pasaron meses de espera. Incluso hubo momentos en que pensamos que jamás llegaría.

Pero finalmente apareció.

No como un premio ni como una distinción protocolar.

Llegó como un gesto de gratitud, de memoria y de reconocimiento a una labor que había contribuido a preservar parte de la historia compartida entre ambas comunidades.

Una historia que quedó guardada

Al recibir la placa compartimos la noticia con distintas autoridades e instituciones locales.

Sin embargo, la relevancia de aquel gesto no fue comprendida en toda su dimensión.

Quizás por esa razón, o simplemente porque continuamos concentrados en nuevos proyectos y desafíos, la historia nunca fue publicada.

La placa quedó cuidadosamente guardada.

La carta fue archivada.

Y el tiempo siguió avanzando.

El paso de los años

Hoy comprendemos que aquel reconocimiento tenía un significado mucho más profundo.

Porque el valor de los reconocimientos auténticos no depende de la cantidad de titulares que generan ni de la atención que reciben en un momento determinado.

Su verdadero valor aparece cuando somos capaces de observar el camino recorrido.

Mirando hacia atrás, resulta evidente que aquella placa enviada desde Italia fue una de las primeras señales de que el trabajo realizado por Revista Mittofire comenzaba a trascender las fronteras de Tierra del Fuego.

Después llegarían otros hitos.

Llegarían los reconocimientos obtenidos en los Premios Latam Digital 2026.

Llegaría el Primer Lugar Internacional en Turismo Digital para Revista Mittofire.

Llegaría el Tercer Lugar Internacional para Fundación Mittofire en Impacto Social Digital.

Y llegaría también la obtención del ISSN 3087-3088 otorgado por ANID, incorporando oficialmente a Revista Mittofire al sistema internacional de publicaciones seriadas.

Pero antes de todos esos logros existió esta historia.

La historia de una investigación patrimonial.

La historia de archivos rescatados para la memoria colectiva.

La historia de una comunidad italiana que decidió abrir sus puertas y compartir parte de su historia con Tierra del Fuego.

Y la historia de una placa que cruzó el océano para recordarnos que el trabajo realizado desde los territorios más australes del planeta también puede generar vínculos, confianza y reconocimiento más allá de las fronteras.

Hoy, finalmente, esta historia ocupa el lugar que merece dentro de la memoria institucional de Revista Mittofire.

Porque algunas historias no llegan tarde.

Simplemente esperan el momento adecuado para ser contadas.

Revista Mittofire, ISSN 3087-3088; Porvenir, Tierra del Fuego – Chile

Mujer, madre, abuela chocha. Fundadora de Fundación y Revista Mittofire de Tierra del Fuego, un sueño largamente acariciado por el gran amor y profundo agradecimiento a la gente de esta mítica tierra, que me recibió con los brazos abiertos año 2004.

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