
Investigación sobre Especies Invasoras: El Caso del Castor en Tierra del Fuego.
Escrito por: Ernesto Davis
RESUMEN
Desde su introducción en la Patagonia austral en 1946, el castor norteamericano (Castorcanadensis) ha generado un fuerte impacto sobre ríos y bosques. Actualmente, científicos y gestores proponen su erradicación, lo que requiere investigación que oriente las acciones. John et al. (2010) demostraron que la predicción de presencia de castores —clave para planificar su erradicación— varía según el tiempo de colonización (colonización inicial = ocupación impredecible de sitios al azar; intermedia = ocupación predecible de sitios óptimos; largo plazo = ocupación impredecible de sitios subóptimos).
Se midió la presencia/ausencia de castores y variables de hábitat (geomorfología, suelo y vegetación) en terreno y mediante imágenes satelitales en sitios con colonización intermedia (Península Brunswick ~1994) y de largo plazo (Isla Navarino ~1960), con el objetivo de predecir el uso de hábitat de la especie.
Se construyeron modelos de idoneidad de hábitat utilizando modelos lineales generalizados con las variables que presentaron diferencias significativas entre sitios con y sin castores.
Tal como se había hipotetizado, no fue posible desarrollar un modelo explicativo significativo para los sitios con ocupación de largo plazo. En cambio, la presencia de castores fue predecible en los sitios con colonización intermedia, y el mejor modelo incluyó únicamente la variable sinuosidad del río, explicando el 74% de la variabilidad de los datos.
El modelo sugiere que los castores utilizan áreas con mayor sinuosidad fluvial, una variable que puede medirse mediante imágenes satelitales. Dado que la información obtenida por sensores remotos requiere menor esfuerzo de campo, este enfoque podría ser útil en áreas remotas de la Patagonia austral, donde el acceso es difícil.
Estos resultados también resaltan la dificultad general de planificar un programa de erradicación de castores a gran escala y de predecir su uso de hábitat a lo largo de un gradiente de tipos de hábitat y etapas de colonización.
INTRODUCCIÓN
Las especies exóticas invasoras son reconocidas como una de las amenazas más importantes a nivel mundial para la biodiversidad nativa, el funcionamiento de los ecosistemas y los sistemas socioeconómicos humanos (Mack et al., 2000). Al mismo tiempo, el estudio de la biología de invasiones ha permitido responder preguntas fundamentales sobre ecología y evolución (Simberloff, 2003).
Comprender la dinámica espacial de las poblaciones no solo es importante desde el punto de vista teórico, sino también para la gestión y conservación de la biodiversidad (Greaves et al., 2006). En el caso de invasiones biológicas, este tipo de investigación permite predecir la presencia/ausencia y densidad poblacional, y planificar esfuerzos de detección, control, erradicación o mitigación (Simberloff,
2009).
La Patagonia austral se ha convertido en un laboratorio natural para estudios teóricos y aplicados sobre invasiones biológicas. Sin embargo, existe una brecha entre la investigación científica y la toma de decisiones de manejo.
El castor norteamericano fue introducido en 1946 en Tierra del Fuego para la industria peletera. Actualmente ha colonizado la mayor parte del archipiélago y el extremo sur del continente. Debido a su capacidad de modificar ecosistemas acuáticos y ribereños, Chile y Argentina firmaron en 2008 un acuerdo binacional para restaurar los ecosistemas afectados mediante la erradicación del castor.
Estudios previos desarrollaron índices de calidad de hábitat basados en su área de distribución nativa, considerando variables como disponibilidad de alimento y características físicas de la cuenca. Sin embargo, estos modelos requieren validación en condiciones locales y deben considerar el tiempo transcurrido desde la invasión.
John et al. (2010) propusieron que durante el proceso de colonización el castor pasa por tres etapas:
1. Etapa inicial: ocupación aleatoria e impredecible.
2. Etapa intermedia: ocupación de sitios óptimos (modelo más predictivo).
3. Etapa de largo plazo: ocupación de sitios subóptimos (difícil de predecir).
Este estudio evaluó modelos de idoneidad de hábitat en distintas etapas de colonización, utilizando datos de campo y datos obtenidos por sensores remotos.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se trabajó en dos áreas:
Isla Navarino (colonización de largo plazo, desde ~1960).
Península Brunswick (colonización intermedia, desde ~1994).
Se establecieron transectas de 250 metros a lo largo de los ríos y se registraron:
Presencia/ausencia de castores (por señales como diques, madrigueras y
árboles roídos).
Tipo de suelo.
Diámetro de árboles.
Cobertura de vegetación.
Pendiente y ancho del río.
Sinuosidad del río.
Cobertura boscosa mediante imágenes satelitales y SIG.
Se aplicaron análisis estadísticos (ANOVA, Kruskal-Wallis y Modelos Lineales
Generalizados).
RESULTADOS
Se analizaron:
26,7 km de ríos en Navarino. 17,4 km en Brunswick. El castor estuvo presente en todos los ríos estudiados. En Navarino (largo plazo): No se pudo generar un modelo predictivo sólido.
La capacidad explicativa fue baja (13,9% de la variabilidad). Se observó ocupación de sitios subóptimos o aleatorios. En Brunswick (intermedia): El modelo global explicó 85% de la variabilidad.
El mejor modelo incluyó únicamente la sinuosidad del río.
La probabilidad de presencia aumentó notablemente cuando la sinuosidad superó valores de 1,5.
Los castores prefirieron sectores de río más sinuosos, posiblemente porque presentan menor velocidad de corriente, lo que facilita la construcción de diques.
DISCUSIÓN
Los resultados respaldan la hipótesis de que la predictibilidad del uso de hábitat
depende de la etapa de colonización.
En colonización intermedia:
Es posible predecir presencia en base a variables óptimas.
La sinuosidad del río es el mejor predictor.
En colonización de largo plazo:
La ocupación se vuelve menos predecible.
Los castores utilizan sitios subóptimos o aleatorios.
La alta densidad poblacional puede influir en la ocupación de hábitats
menos adecuados.
IMPLICANCIAS PARA EL MANEJO
Los modelos de idoneidad de hábitat pueden:
Identificar áreas prioritarias de control.
Optimizar recursos económicos y humanos.
Enfocar esfuerzos en ríos con mayor sinuosidad en etapas intermedias.
Definir puntos estratégicos de control.
Sin embargo, la erradicación completa sigue siendo compleja, especialmente en zonas con colonización antigua.
AGRADECIMIENTOS
Se agradece el financiamiento de CONICYT, OSARA y ECO-Link, y la
colaboración de comités académicos y organismos científicos involucrados.

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